ser madre me ha cambiado la vida
En otra entrada os contaba de cómo el embarazo y el parto modifican nuestro cerebro. En la entrada de hoy nos vamos a centrar en algo “más terrenal” en los cambios que ocurren en nuestras vidas con la reciente maternidad.
Y es que tener un hijo inevitablemente nos cambia la vida, de pronto un nuevo ser ocupa el centro de nuestro universo. Nuestras necesidades más básicas (sueño, alimentación, cuidado personal…) se ven relegadas a un segundo lugar. Esto ocurre especialmente en las primeras semanas e incluso meses. Es útil entender que prácticamente los primeros 9 meses del bebé fuera de nuestro vientre son meses de exterogestación (el bebé, inmaduro al nacer, se sigue «gestando» fuera del útero) donde las necesidades de contacto y cuidado son muy elevadas. A partir de esa edad el bebé irá creciendo en independencia y comenzará a descubrir el mundo a su alrededor. Aunque claramente seguirá necesitando nuestros cuidados.
Cuando pasan los meses nos vamos adaptando al nuevo funcionamiento familiar y las exigencias disminuyen ligeramente aunque aparecen otras cuestiones a tener en cuenta.
carrera profesional
En España, a fecha de 2023, contamos con una baja maternal de 16 semanas, tiempo que resulta ridículo si tenemos en cuenta entre otras cosas la recomendación de la OMS de ofrecer a nuestros hijos Lactancia Materna Exclusiva durante los primeros 6 meses. ¿Cómo hace una madre para poder continuar con la lactancia? Y más allá de ello, ¿Qué se supone que debemos hacer con nuestros bebés de 16 semanas que aún son totalmente dependientes?
La vuelta al trabajo suele provocar intenso malestar en las mamás y en las nuevas familias en general. Una se ve entre la espada y la pared y el riesgo de que aparezcan sentimientos de culpa o insatisfacción es elevado. Incluso si somos afortunadas y podemos decidir volver al trabajo o dedicarnos al cuidado de los hijos implica tener que asumir renuncias, así que cuando una no puede decidir y se ve obligada puede ser aún más complicado.
actividades de ocio personal e independencia
Durante los primeros meses donde las necesidades básicas se descuidan es casi impensable plantearse retomar las actividades de ocio personal. ¡Acudir a clases, realizar deporte, quedar con amigas!
Y es que la maternidad implica una pérdida de independencia. En muchas ocasiones incluso del propio cuerpo. Especialmente cuando este es el alimento principal del bebé resulta difícil la separación. Muchas mamás señalan que no pueden hacer ciertas cosas porque no pueden pasar tantas horas alejadas de sus pequeños.
reinventarse…
Así que no queda otra que procurar reinventarse. Muchas veces surge el deseo/necesidad de realizar cambios que permitan «conciliar», en una sociedad que no lo pone nada fácil. Unas cambian de trabajo buscando mayor flexibilidad, otras tienen estabilidad económica para poder decidir quedarse en casa si es lo que desean mientras que otras quizá necesiten, simplemente, volver a su trabajo.
El recuperar las actividades de ocio muchas veces implica que estas se ven modificadas para poder incluir a nuestros bebés en ellas. Acudir a clases donde los bebés son partícipes y abrir los círculos de amistad hacia otras mujeres que también estén inmersas en la maternidad puede resultar de gran utilidad y apoyo.
cambiar no implica necesariamente sufrir
La realidad es que si se cuenta con los apoyos necesarios los cambios se pueden vivir con disfrute. Será cansado, por supuesto, pero esta puede ser una época inolvidable.
Maternar muchas veces implica hacer renuncias. Pero cuando estas se basan en una decisión consciente y apoyada es muy probable que no sean vividas con sufrimiento.
Encontramos en los medios de comunicación y en las redes artículos y opiniones posicionándose frente a estos temas. ¿Cual fue tu experiencia en el inicio de la maternidad? ¡Me encantará leer vuestros comentarios!